No siempre comemos cuando sentimos hambre y a veces confundimos las señales que nos envía el cuerpo. En especial, las personas obesas suelen tener problemas de sensibilidad para detectar estas señales que son interpretadas como apetito pero que no lo es en realidad.

Si estás haciendo dieta de adelgazamiento deberías EVITAR EN LO POSIBLE comer cuando no tienes hambre. A continuación te enumero las causas por las que comemos debido a un “falso hambre”:

  1. Emociones negativas: El estrés, la tristeza, el miedo, el aburrimiento, el dolor, la ansiedad … por causas de origen tanto antiguo como puntual, tanto físicas como psicológicas, pueden llevarnos a comer como una forma de afrontar o distraernos de esas emociones negativas. Comer nos calma y aleja ese sentimiento de mal estar. Recurrimos a la comida como una forma de obtener consuelo y satisfacción emocional.
  2. Hábito: Puede estar ligado a horarios regulares, como comer en ciertos momentos del día o durante actividades específicas, incluso cuando no tienes hambre. Si no sientes hambre, no debes comer aunque sea la hora de la cena.
  3. Ser obediente: Muchas personas tienen la costumbre de terminar siempre las raciones que tienen en el plato. Esto se debe a motivos educacionales de la infancia en el entorno familiar, en los que desde muy pequeños se nos impuso la disciplina de comernos toda la ración incluso bajo amenaza de castigos.
  4. Completar el menú: En ocasiones y por el mismo motivo anterior, hemos quedado saciados después de comer el primer plato, sin embargo, seguimos comiendo al llegar el segundo e incluso tomamos el postre. Toda esta comida que ingerimos después de llenos no es necesaria para sobrevivir y evitarla puede ayudarnos mucho en la dieta.
  5. Insomnio: Si te cuesta dormir puedes estar comiendo con el único objetivo de sentirte lleno y conseguir adormecerte. Soluciónalo de otra manera.
  6. Estímulos visuales y olfativos: Ver comida deliciosa en anuncios, en la televisión o en las redes sociales puede activarnos el deseo de comer, incluso sin tener hambre. Lo mismo ocurre al pasar por lugares donde se está cocinando o hay rica comida.
  7. Entorno Social: Comer y beber alcohol en reuniones sociales o eventos puede ser impulsado por el deseo de unirte a otros, de confraternizar, de ligar, de alternar … independientemente de tu verdadero apetito.
  8. Quedar bien: A veces nos enfrentamos a compromisos con familia y amigos en los que nos vemos obligados a seguir comiendo incluso cuando ya no tenemos hambre. Debemos acostumbrarnos a buscar alguna excusa para decir NO, porque nuestra salud es más importante que mantener una buena imagen ante los demás.
  9. Sordera ante las señales: A veces, por motivos hereditarios o genéticos, por conciencia alimentaria o simplemente por llevar una dieta poco saludable, las señales de hambre y de saciedad de nuestro cuerpo pueden estar desequilibradas.
  10. Probar sabores: El deseo de experimentar sabores o texturas específicas, dulces, bebidas y comidas exóticas, alimentos diferentes, menús internacionales o de otros países… etc pueden llevarnos a comer incluso cuando no tenemos hambre real.
  11. Factores hormonales: Algunas hormonas relacionadas con el apetito y la saciedad pueden estar desequilibradas, lo que podría llevar a comer más de lo necesario: Leptina, Grelina, Péptido YY, Insulina, Colecistoquinina, Péptido relacionado con el gen agouti…
  12. Problemas en glándulas y otros: En nuestro cuerpo tenemos diferentes órganos cuyo inadecuado funcionamiento pueden afectar directa o indirectamente a nuestros deseos de comer: hipotálamo, páncreas, glándula pituitaria, glándulas suprarrenales, glándula tiroides, glándulas intestinales, el sistema nervioso e incluso las células adiposas.
  13. Apetito acumulado: Si has tenido días con una ingesta calórica más baja, es posible que sientas un aumento en el apetito en días posteriores, incluso cuando no hay hambre real.
  14. Descompensación calórica: Si has practicado deporte habrás mermado las calorías consumidas y el cuerpo te pedirá más comida. Esto puede llevarte a un desequilibrio y a no distinguir si sigues comiendo por necesidad o por inercia.
  15. Rutina del atracón: Si llevas varios días comiendo más de la cuenta, mentalmente te habrás acostumbrado a ello y tenderás a seguir con el error porque el cuerpo te pide lo que le has acostumbrado.

Es importante ser consciente de las razones por las que comes cuando no tienes hambre para poder abordar cualquier patrón problemático.

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