Recuerda que, si estamos sanos, el hambre es algo que nunca dejaremos de tener. Se dice que la comida es la única droga que necesitamos para sobrevivir.
Desgraciadamente, una vez que nos llega ese momento de locura y aunque lo intentamos, acabamos cediendo a la tentación comiendo todo lo que no debemos y en grandes cantidades. Esto ocurre porque internamente pensamos que, como ya nos hemos saltado la dieta, qué más da volver a comer todo lo que nos apetece. Desgraciadamente al hacerlo arruinaremos todos los resultados conseguidos con mucho esfuerzo e incluso podemos llegar a ganar más kilos de los que teníamos al principio.
Luego llegará el arrepentimiento y la depresión por haber fracasado en nuestro intento de adelgazar. Nos sentiremos derrotados, lo que en la mayoría de las ocasiones nos llevará a abandonar la dieta definitivamente.
Aprender a afrontar esos momentos de debilidad es una de las claves fundamentales para conseguir mantener tu dieta y conseguir resultados.
Lo primero que debemos recordar es que cada 5-6 horas tenemos la oportunidad de afrontar esta situación por lo que antes de abandonar la dieta podemos probar varias soluciones hasta conseguir dar con la que mejor se adapte a nuestra personalidad.
Inicialmente identificaremos ese momento en el que entramos en estado de hambre insoportable. Esta situación se da cuando no podemos pensar en otra cosa que en ir a la cocina y comer algo que nos está apeteciendo. En ese momento de ofuscación, de desesperación por comer debemos gritar en voz alta «Ruge la Marabunta!!!» y así tendremos consciencia de la situación en la que nos encontramos.
Intentaremos preguntarnos a nosotros mismos si se trata de hambre verdadera o falsa hambre derivada de malas costumbres. Si es un hambre falsa o de vicio deberíamos intentar concretar la causa por la que nos sentimos así y buscar una solución para que deje de tentarnos. Si se trata de un hambre verdadera (por estar comiendo menos de lo que el cuerpo necesita) podemos probar a:

  1. Forzarnos a beber 2 o 3 vasos de agua o de refrescos light para llenar la tripa y calmar el hambre, aunque los efectos durarán poco.
  2. Obligarnos a comer gran cantidad de alimentos bajos en calorías y carbohidratos para llenarnos y calmar el hambre.
  3. Si no conseguimos aunar la voluntad suficiente, lo ideal sería hacer lo anterior y luego servirnos una pequeña ración de aquel alimento que nos tiene obsesionados. De esta forma minimizaremos los daños del episodio de apetito voraz y podremos continuar después con la dieta.
  4. En momentos que no puedas aguantar la necesidad de ingerir comida alta en calorías, opta siempre por alimentos ricos en proteínas y raciones pequeñas que calmarán tu hambre más rápidamente. Deshecha los hidratos de carbono.
  5. Si acabas comiendo, hazlo despacio y sin distracciones. Esto te permitirá tener mayor consciencia del tipo de alimento que comes y de las cantidades que ingieres.
  6. Si sentimos dolor o ansiedad extrema, es recomendable tomar medicamentos para paliarlo. Consulta con tu médico.
  7. La mente ocupada se olvida de comer. Puedes probar a realizar alguna actividad como trabajar, disfrutar de algún hobbie, meterte a la ducha o salir a dar un paseo para olvidarte del hambre. Hay quien utiliza el ejercicio físico como método para calmarse.
  8. Practica sexo o mastúrbate si tienes capacidad para ello.

Se te ocurren más cosas? puedes escribirlas en los comentarios.

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